Edición Nº 25- Editorial

Las huellas de la memoria
EDUARDO VAN DER KOOY 

Una revista es como un diario, vista en perspectiva, un relato de vida. Cuando, como ahora, Rosario Express hace un alto en el camino para mirar hacia atrás y resumir lo andado, suele encontrarse con las huellas de la memoria. La memoria casi infante de hace sólo dos años deja, sin embargo, un preciado espacio para la reflexión, el balance y el compromiso con el futuro.
Observar el ejemplar fundacional de la revista y observar, a la par, el último, puede generar infinidad de sensaciones, algunas hasta linderas con el estremecimiento y la magia. El periodismo provoca ese fenómeno de un tránsito vertiginoso y alucinante entre el pasado y el presente.
Pero aquella misma observación permite extraer una certeza. La revista ha mantenido siempre su preocupación por la ciudad, por Rosario. Ha escarbado en cada una de sus múltiples facetas, culturales, sociales, políticas, económicas y deportivas. Ha tratado de seguir cada latido de su modernización. Ese foco tampoco se apartó de la provincia, Santa Fe.
Rosario se disemina, en realidad, por todo el mundo. Por eso la revista oteó más allá de las fronteras. La sección La Diáspora –una de las novedades que incorporamos durante el último año– permitió que nos acercáramos a los rosarinos que trotan por el mundo, a los que imaginan una ciudad que ya no es, a los que viven aferrados a recuerdos y nostalgias.
Desde la disc jockey María Sol, afincada en Londres, hasta el rugbier Manuel Carizza, que repasa cada día desde Biarritz las noticias de Rosario. Tania Cabezas, que como jefa de una cadena de hoteles en Playa del Carmen ya piensa en volver. Gustavo Olivera, que amanece cada día en Madison,  EE.UU., donde reside, con la música de Fito Páez. O Sergio Moreno, el Kimba, el amigo periodista emigrado a Buenos Aires que hace pocos días nos dio el último adiós, inexplicable y doloroso, y que confesó antes de despedirse que cada rincón de la ciudad le irradiaba íntimamente una gran felicidad.
Aquel ejemplar inicial de la revista que ahora exuda nostalgia fue la primera fotografía de lo que Rosario Express ofreció después a sus lectores. La opulencia de un consumo que empezaba a enraizarse en muchos sectores de la Argentina y que sigue teniendo hoy a Rosario como emblema, entrelazada con la decadencia de una urbe profunda y maleva, la devastación del medio ambiente, la injusticia de la Justicia y la aproximación del Congreso de la Lengua que terminó coronando a nuestra ciudad como uno de los principales centros mundiales de la cultura.
Ese derrotero rosarino no es, en realidad, distinto al derrotero de la Argentina. Tampoco al de América latina. Hay una nación y una ciudad alumbrada todavía por una visión penumbrosa, pero hay al mismo tiempo una nación y una ciudad con un fuerte resplandor que ofrece elementos para reconstruir la esperanza.
Rosario Express ha intentado siempre en estos dos años reflejar ese doble punto de vista. Sin renunciar, como proclamamos en el número inaugural, a los valores más nobles del periodismo donde la ética, como siempre advirtió Gabriel García Márquez, no sea apenas una circunstancia.
La casualidad o los avatares del país quisieron que cada aniversario de Rosario Express fuera prologado por episodios de trascendencia nacional. En octubre del año pasado sucedió la consolidación del poder de Néstor Kirchner en las elecciones legislativas y de inmediato un golpe de timón, del cual la revista no estuvo ajena. Ese golpe de timón incluyó la separación del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, luego de su célebre disertación en el aniversario de Rosario Express; y también el alejamiento de Rafael Bielsa, uno de los hijos pródigos de la ciudad que está de vuelta para intentar, junto a otros dirigentes aunque por diferentes senderos –incluso de la oposición socialista– darle potencia a ese resplandor que nos permita soñar con la esperanza.
Ahora la nación se asoma a un recambio presidencial. Aunque ese recambio pueda ser, en verdad, una continuidad. La continuidad tendría el sello del matrimonio Kirchner. El traspaso sin convulsiones tendrá valor en un país donde la normalidad democrática no resulta, por desgracia, una norma. Raúl Alfonsín se fue corrido por el estallido de la inflación. A Fernando de la Rúa se lo devoró la impotencia, y Eduardo Duhalde abdicó antes de tiempo por el asesinato de dos manifestantes en el Puente Avellaneda. Es bueno, entonces, que a un gobierno lo suceda otro gobierno en tiempo y forma.
La deuda sigue estando del lado de la oposición, que no levanta cabeza. No hay democracia verdadera y nación con posibilidades de desarrollo estable y duradero sin un sistema de equilibrio entre aquellos que gobiernan y aquellos otros que tienen obligación de fiscalizar y de pugnar también por el poder. No es eso lo que ocurre en la todavía inmadura democracia de la Argentina.
Rosario Express defiende esa convicción. En el país, en nuestra ciudad o en la provincia. Pretendemos ser como medio de comunicación lo que somos, y aspiramos a sugerir lo mejor que podríamos ser en un sentido colectivo. Ni más ni menos.

Muchas gracias
OSCAR BERTONE

Cuando un artículo de Rosario Express es leído en voz alta en el recinto de la Cámara de Diputados de la Provincia porque algunos legisladores le quieren pedir explicaciones al presidente de la Suprema Corte por declaraciones vertidas en la revista, estamos comprobando que no le ladramos inútilmente a la luna.
Cuando un funcionario pide, ante un tema complejo como la preservación del ecosistema del río Paraná, un espacio para expresar el nudo de su pensamiento, a pesar de que sus ideas no son las más fáciles de defender, accedemos con gusto porque queremos enriquecer los debates, no empobrecerlos con el maniqueísmo que vulgariza los momentos previos a las decisiones importantes.
Cuando nos detenemos, en un aniversario, a mirar los dos años pasados desde que Rosario Express se lanzó a ganar un lugar entre la prensa escrita de la ciudad y la región, hay cosas que nos dicen que efectivamente, no sólo ingresamos al tercer año de permanencia, sino que ocupamos un lugar.
También por suerte hoy podemos comprobar que estos dos años no sólo consolidaron nuestro proyecto, también es la ciudad la que se ha consolidado. Y los propósitos planteados a mediados de 2004, en el inicio, mantienen no sólo vigencia: presuntuosos como somos los periodistas, creemos que de alguna manera el crecimiento de este medio gráfico que usted tiene en sus manos se enlaza con el de la ciudad que no para. 
Lejos del cíclico optimismo sin fundamentos que abraza a los argentinos cada vez que algunos indicadores hablan de cierta prosperidad refundacional, hay que reconocer sin embargo que muchas cosas que vienen pasando en esta etapa y en esta geografía rosarina dan lugar a la esperanza.
Eduardo Remolins ensaya un enfoque sobre cómo está parada hoy la ciudad en el contexto nacional, enfoque que puede ser discutible, pero no carente de fundamentos. Por eso ocupa un lugar muy especial en esta edición que marca el tercer año de vida de Rosario Express.
Una frase bíblica ya citada en estos editoriales dice: “el pueblo que no  tenga visión, perecerá”. Y de eso se trata. De buscar una visión común, que puede no estar acordada en aspectos de detalle, pero que debe tener la capacidad de provocar entusiasmo, ese sentimiento intenso de exaltación del ánimo producido por la admiración apasionada de alguien o algo, que se manifiesta en la manera de hablar o de actuar, que libera fuerzas creadoras capaces de generar movimientos o hechos de gran coherencia y calidad.
No es necesario destacar el lugar que ocupa el periodismo en esa visión. Perseguimos la coherencia y la calidad no sólo porque nos anima un gran entusiasmo de trabajo, sino porque sentimos que el esfuerzo tiene receptividad en el medio al cual se dirige.

No nos alimenta la delectación vanidosa de un grupo de periodistas que se jactan porque la revista que publican se lee en los despachos públicos y las oficinas del poder privado. Es la certeza creciente de que las ideas que animaron a quienes comenzamos con Rosario Express hace más de dos años pueden mantener los mismos valores y la misma apertura para seguir creciendo.
Por eso en nombre de todos los que hacemos la revista, a todos los que nos vienen apoyando con su lectura, su difusión y con el sostén comercial que necesita un emprendimiento tan complejo como es un medio gráfico, muchas gracias.